sábado, 20 de febrero de 2010

Un dia antes del Martes 12

Haití a cinco años de lA llegada de tropas chilenas la Minustah

En Haití ya no hay miseria, pero las imágenes de devastación permanecen. Si bien el país caribeño hace gestos por ponerse de pie y una pequeña comunidad vive en el lujo, la carencia de agua potable, electricidad, medicinas, pañales y juguetes navideños evidencia que una catástrofe humanitaria continúa.

Con dos meses de vida y dos kilos de peso, Jacob derrota a la gonorrea gracias a un joven médico chileno. Un teniente pierde un litro de sangre y entra en shock cuando una ametralladora de guerra le deja un hoyo de cuatro centímetros de la mano derecha. A 40 grados de sol un soldado saca sonrisas a 70 huérfanos vestido de viejo pascuero. Un reportero chileno es testigo de cómo en la morgue cobran por autopsias express. Al electrocutarse una noche de tormenta eléctrica un suboficial escapa de la muerte con la ayuda de sus camaradas. Cien dólares para liberar a un junior local exige de coima un oficial policial haitiano. Dos puntarenenses son héroes en un barrio con tres orfelinatos porque llevan agua en un aljibe. Con cicatrices de cigarro, calvo y desnudo, Watson de tres años se acerca a un civil para susurrarle con miedo shi shi shi le le le merci Chili. Un general escucha por radio la muerte de un subalterno jordano por una bala que perforó su “casco azul”, para que ninguno de sus 7000 efectivos se desmoralice baja del tanque que lo transporta y cruza a pie dos kilómetros bajo ataque de francotiradores. Una anciana pide a otro chileno cuatro sillas de ruedas por celular. Estas son algunas de las veladas historias de los civiles y militares que trabajan en Puerto Principe y Cabo Haitiano ligados la Misión de Paz de la ONU en país caribeño.

Fuera de los 557 efectivos de la Fach, Armada, Ejercito y Carabineros, en Puerto Príncipe la capital haitiana de Y millones de habitantes, existe una comunidad de 22 civiles chilenos que llevan entre un mes y 30 años viviendo el país caribeño de la santería. Entre estos últimos las opiniones sobre la situación actual haitiana no son tan similares a las de los militares que acceden a relatar sus vivencias a Reportajes. “Ya no hay miseria, pero las imágenes de devastación permanecen”, sostiene un alto oficial militar. Un civil apasionado por el país y su gente afirma lo contrario “acá no hay pobreza, hay miseria”. Un tercero que llego para adoptar a un niño que escapo a la muerte confirma que si bien hoy los extranjeros pueden caminar de día por la calle sin chaleco antibalas, los peligros de la corrupción y de la falta de servicios sanitarios dignos permanecen estaticos.

En contraste con los civiles y militares chilenos que trabajan en Haiti sorteando sus múltiples escollos propios de la escasez y el atraso tercnológico, no pocos haitianos haitianos de terno y corbata con estudios de postgrado en el extranjero se indignan con estas afirmaciones. Para ellos ni la prensa ni la diplomacia “muestra lo bello de sus playas vírgenes, literatura y pintura, gastronomía, solidaridad, progreso social y los carnavales de Año Nuevo y Fiestas Patrias, que duran tres días con bailes y cantos en creole, el dialecto local híbrido de francés y zulu

Varios haitianos con familia en Santiago de Chile analizan que lo peor ya pasó y que las tropas militares deben retirarse y dejar el control en manos de la policía haitiana, una versión de descartan varios representantes de los mas de 400 organismo de cooperación internacional, que evaluan lo contrario: “El envio de militares debiera aumentar o mantenerse”, señala una diplomática francesa.

Esto es parte de los contrastes de Haiti y sus residentes de uno de los 10 países más pobres del mundo. A cinco años del inicio de la Minustah, el país hace guiños de querer ponerse de pie. Pero mientras una minoría criolla vive bajo un manto de lujo europeo, la realidad promedio evidencia catástrofe humanitaria por doquier. La venta de jeeps de 15.000 dólares, la proliferación de celulares, sistemas GPS, supermercados Carrefour, haitianos de trajes Armani, dos playas como Punta Cana, restoranes de cuatro tenedores y hoteles de 400 dólares la noche son excepciones que no sortean la ausencia radical de agua potable y electricidad, de calles transitables en auto, semáforos, cibercafes, baños con alcantarillado, medicinas y médicos especialistas, alimentos, toallas higiénicas para mujeres que usan un pañal de género, ropa de niño y las “normalidades” sanitarias de sus vecinos limítrofes en Cuba y Republica Dominicana.

Pero pese a la crisis contenida por la cooperación de 18 países, en la población se ven gestos de esperanza y agradecimiento. Muestra de ello es una piedra en Cite de Soleil, el lugar más mísero y no recomendable de visitar de Puerto Principe. Entre transeúntes sin ropa, que comen galletas de barro y baños al borde de un lago de excrementos acumulados, una roca mantiene pintada la bandera de Brasil, el país encargado de esa zona. En un orfedinato que hace llorar al que lo visita por primera vez un niño grita “viva Chile” en creole, y en el centro de la ciudad junto a letreros con campañas politicas porpias del año electoral, niños piden agua o dinero a todo aquel que parezca extranjero.

No obstante, los avances on visibles si se compara ahora al Haití de 5 años atrás. La comuna de Cite Soleil ha mejorado en un 200 por ciento. El lugar, aun considerado zona roja, hoy se puede recorrer a pie, aunque sólo con chaleco antibalas y casco blindado. “Esto es una favela, pero menos peligrosa”, sentencia un oficial brasileño que lleva dos años patrullándolo en turnos de 15 días. Aquí, mientras un hombre desnudo se lava los dientes, ollas comunes de arroz, impactos de bala de fusil en las fachadas de las casas, cuyas paredes mayoritariamente son planchas de zing. La gente es cariñosa con los chilenos y brasileños, aunque cada vez que pueden les piden alimento o lo que sea. A lo que ellos responden en inglés o francés, pero no en creole: “Sólo podemos darte seguridad”.

En el check point de este mismo lugar, en 2005, mientras repartía agua potable, ante el estupor de efectivos chilenos y argentinos un oficial recibió una bala de guerra en la cabeza, disparada por un tirador de las “gangs” del narcotráfico, que dirigían un menor de edad y dos jóvenes de 19 y 22 años, y que fueron desarticuladas. De hecho según pilotos de helicópteros chilenos y chóferes de carros blindados de Brasil durante 2009 no hay registro de enfrentamiento en Cite de Soleil, donde el intercambio de balas en 2005 era varias veces al día y en la entrada de las calles de tierra ripiada se habían construido fosas de cuatro metros de profundidad y ocho de ancho para que los tanques no pudieran ingresar. “Hoy se oye que gritan chileno bona pipa”, chileno buena onda en creolés el dialecto oficial, derivación de francés hablado con acento keniano o tutsi.

Asimismo hay otros varios avances
Agua descontaminada
Ingenieros caminos
Ingenieros caminos que permiten unir norte y sur en 5 horas y la capital dominicana de Puerto Principe en casi 10, pese a la cercania. Ello es porque aún faltan trechos por asfaltar, existe un atochamiento comparable solo al de Africa y porque la aduana los tramites para cruzar la frontera pueden duran dos horas.

“Contrariamente a lo que se piensa en Santiago, en Haití. No se ve la convulsión. Pero si se reduce el contingente total la situación anterior vuelve”, señala un comandante del lugar. Los diplomáticos latinos del acaudalado barrio Petton Ville es más radical “En Organismos multilaterales se habla de reemplazar de apoco el contingente militar por otro policial. Yo creo lo contrario. Se debe sacar el policial y traerse más militar” sentencia un diplomático local

Diferencia 2004 a la fecha, es que el 2004 existía una importante amenaza de los Ex miembros de las fuerzas Armadas Rebeldes liderados por RAVIX y grupos armados organizados. Se combatió contra ellos reduciéndolos totalmente. Hoy es mas relacionado con acciones delictuales y por lo mismo es una amenaza mas difícil de detectar.


Como señala un experto chileno que vive entre Port au Prince y Cape Haitian, “el país caribeño es el paraíso de las más de 400 ONGs de Derechos humanos y Ayuda Humanitaria y el cementerio de las de Proyectos de Ingeniería y Desarrollo, donde los planes de la PNUD son escasos o no se quieren informar a la prensa. Según la ONU, el trabajo de estos organismos no constituyen grandes aportes al país y muchas de ellas no están debidamente registradas.

En Haití existe un sin numero de orfanatos, la mayoría de muy pocos medios. “Al visitarlos uno no puede abstraerse de que tienen la edad de mis hijos y escasas posibilidades de un futuro mejor en el corto plazo”, señala un alto oficial de la Minustah que llega más de un año en el lugar.

Según un oficial de la PNUD, la educación mayoritariamente privada y de cuestionable calidad. Tampoco hay un registro de escolaridad en el gobierno ni entre las ONG.

En listado de heridos y muertos en el numero 18 se encuentra mi conductor del 2005 (filipino) que lo mataron en una emboscada en Cite Soleil cuando efectuábamos un control de las actividades que se estaban desarrollando. En le numero 79 el Tte Recasens y en le 87 el Gral Brasilero. Se puede observar que mayoritariamente son jordanos que inicialmente tenían como responsabilidad Cite Soleil, Brasileros y Sri Lanka. Todas unidades con Áreas de Responsabilidad en Puerto Príncipe.


“Hoy la seguridad y estabilidad se encuentra controlada, pero es muy frágil en atención a que el desarrollo politico y socio econmico no ha ido de la mano. Situación socio económico demuestra muy pocos progresos. Hay que reconocer progresos en el manejo de basura, control del trafico y mejoramiento de algunas carreteras. Hay que reformar la constitución y laLey electoral, ya que cada dos años hay comicios parlamentarios y en cada uno se gastan 18 millones de dólares”, señala un alto diplomático de madre chilena, asesor de Ban Ki Moon, que se halla de paso por la ciudad por Navidad y Año Nuevo.

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